El mosaico antiguo y sus principales temas
El cometido de esta exposición es reagrupar los principales
aspectos del mosaico tal como lo vemos en los sitios de las provincias
más importantes de la cuenca del Mediterráneo para que el visitante
pueda penetrar, por medio de la muestra, en esta mentalidad antigua
que algunas veces se nos hace familiar por las imágenes recibidas
de Roma y que otras nos parece tan desconcertante por sus preocupaciones.
Esta exposición muestra que el mosaico es mucho más que un simple
decorado y mantiene relaciones espirituales con el mundo interior
de los Romanos.
En un análisis de los comienzos del mosaico, el mejor
crítico de arte de la Antigüedad, Plinio el Viejo, resalta que el
mosaico tiene su origen en el país de los griegos, donde se convirtió
en un arte análogo a la pintura. Cuando se conoce la importancia
que Plinio le daba la pintura, arte noble por excelencia, se entiende
que el elogio es significativo.
Los recientes descubrimientos en Alejandría confirman
que ya en el siglo II a. C., el mosaico era una
y prueba de ello es la variedad tan refinada de mosaico conocido
como emblema, en el que el realizador ensambla con una minuciosidad
extraordinaria millares de pequeños elementos de color, para formar
una imagen que da una ilusión perfecta del objeto representado.
Estos emblemata son verdaderos cuadros y su nombre griego
indica que podían transportarse y pasar de colección a colección.
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