El repertorio

Los talleres

La unidad a pesar de la fragmentación

La cuenca del Mediterráneo

La naturaleza y los jardines

La vida cotidiana

Los juegos y las bestias

Dioses et diosas

 

La naturaleza y los jardines

En primer lugar, los jardines que corresponden a una visión de la naturaleza revisitada y corregida por una cultura.

La naturaleza y los jardines ocupan un puesto primordial en el decorado del mosaico ya que, para el hombre antiguo, el espectáculo de las realidades naturales siempre ha sido no sólo una fuente de especulaciones filosóficas sobre el paso del tiempo o la renovación de la vegetación, sino también de deleite personal. El estilo de vida de los pueblos de ambas orillas del Mediterráneo se caracteriza por un permanente deseo de estar en contacto con la naturaleza, cuya presencia siempre se vincula al agua. La evolución de la casa romana muestra que ésta se abre cada vez más a la luz y que siempre cuenta con las aguas de estanques y fuentes y con las plantas que decoran patios y jardines de interior. El gusto de los romanos por los jardines proviene del recuerdo de palacios de los príncipes helenísticos del Oriente griego y, sobre todo del paisaje lujoso de los parques reales, pero también se puede adivinar el gran amor del alma romana por la reproducción de las plantas, el verdor de la vegetación y las frutas como tema de pintura o mosaico.

Se sabe, por ejemplo, que a los propietarios de grandes casas les gustaba que sus invitados cenaran en piezas frescas en las que se conservaban frutas y legumbres. El escritor Varron señala que el espectáculo de las producciones de la tierra que los rodeaba era, en sí mismo, un tema de deleite y que las hileras de frutas dispuestas alrededor de los comensales se apreciaban como verdaderas obras de arte. Habría que preguntarse si este no es el origen de los bodegones.