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La Ciudad de Granada también fue fundada por Francisco Hernández de Córdoba, posiblemente a finales de 1524. De hecho, la ciudad se ufana de ser el más antiguo establecimiento europeo en tierra firme americana, que todavía se encuentra en el mismo sitio de su fundación.
Granada fue ubicada junto al gran lago Cocibolca, o Lago de Nicaragua, posiblemente pensando utilizar sus aguas y las de su sospechado río desaguadero, para una fácil comunicación con el resto de las posesiones españoles situadas en torno del Caribe.
La ciudad se servía de los indios sometidos de Xalteva. Sus suelos eran feraces y tenía enfrente al altivo volcán Mombacho, donde lo indígenas cultivaban el cacao, cuya semilla era utilizada como bebida y como moneda en aquellos tiempos.
Ruy Díez fue su primer alcalde y el primero en navegar el lago de Nicaragua en busca de su salida al mar. El verdadero auge comercial de Granada, sin embargo, se inició a partir de 1539, cuando los españoles exploraron el río desaguadero, bautizado como San Juan, hasta encontrar su desembocadura en el mar Caribe, entonces llamado Mar del Norte.
A partir de ese descubrimiento, bergantines españoles procedentes de Cartagena, La Habana y Santo Domingo, navegaron por esa vía acuática, cruzaban el lago y anclaban frente a Granada. El comercio de Nicaragua, el cual era engrosado por el proveniente de las provincias vecinas, se realizaba por esta ciudad, dándole el carácter de puerto interno, además de prosperidad mercantil.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVII, los piratas que merodeaban por el Caribe descubrieron esta vía comercial, penetraron en canoas por el río San Juan, sin ser detectados, navegaron por el lago, sorprendieron y asaltaron Granada en dos ocasiones y obligaron a los vecinos a pagar fuerte rescate por sus vidas y por la ciudad.
La presencia de los piratas, obligó a las autoridades españolas a construir una fortaleza a mitad del río San Juan, lo cual no contuvo la invasión de los corsarias que, dejando sus barcos en el Pacífico, caminaron hasta las puertas de la ciudad y por tercera vez asaltaron Granada por retaguardia.
A partir de la independencia de España, se formaron dos partidos políticos antagónicos, entre León y Granada, que se disputaban la hegemonía del país. Nicaragua fue primeramente parte de la federación centroamericana, luego estado y después república independiente.
Las revoluciones civiles plagaron la primera mitad del siglo XIX y abrieron paso a la primera intervención norteamericana. En efecto, en 1855, el aventurero William Walker, al mando de una gavilla de forajidos, se apoderó de Granada aprovechando las disidencias intestinas, atraído por la posibilidad de controlar la vía interoceánica, ya entonces transitada por aventureros que viajaban del este de los Estados Unidos a California, atraídos por la fiebre del oro.
La presencia de las tropas de Walker, quien hizo de Granada su capital, suscitó todo un esfuerzo de los nacionales, apoyados por tropas que vinieron en su auxilio del resto de Centroamérica, para expulsar al extranjero invasor, dando origen a la llamada Guerra Nacional. Walter fue desalojado, no sin antes poner fuego a Granada.
La experiencia de la Guerra Nacional, sin embargo, sirvió para la reconciliación nacional. En efecto, un período de paz y de progreso se inició poco después, por los siguientes 30 años, durante los cuales Nicaragua desarrolló el cultivo del café, tendió la primera línea férrea, estableció la comunicación telegráfica, y gestionó la construcción de un canal interoceánico, todo durante la sucesión ininterrumpida de varios presidentes de origen o de influencia granadina.
Al igual que León, Granada tuvo su pléyade de intelectuales, entre los que se destacaron los poetas vanguardistas José Coronel Urtecho, Joaquín Pasos, Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra, Ernesto Cardenal, así como artistas de renombre internacional como Armando Morales y otros.
Actualmente, Granada se ha transformado en la meca turística de Nicaragua, con sus elegantes edificios de estilo colonial, sus casas solariegas, templos y plazas, en medio de un ensoñador entorno geográfico, con el lago de Nicaragua y Las Isletas en sus orillas y el imponente Mombacho atalayando en el horizonte.
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