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Antigua Guatemala

 
 

La ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, hoy La Antigua Guatemala, fue fundada el 10 de marzo de 1543, en el valle de Panchoy a 1530 metros sobre el nivel del mar, después de que el primer asentamiento, en las faldas del volcán de Agua, fundado el 22 de noviembre de 1527, fuese arrasado por un torrente de lodo, el 11 de septiembre de 1541.

La ciudad fue durante 232 años capital del Reino y Audiencia de Guatemala que comprendía las Provincias de Chiapas y Soconusco, Yucatán y Cozumel (estas dos incorporadas desde 1560 a México), Guatemala, El Salvador, Honduras Nicaragua y Costa Rica.

Así, Santiago de Guatemala fue durante más de dos siglos un importante centro político, económico, religioso y cultural. Sede de la llamada “Audiencia de los confines”, real audiencia creada el 13 de septiembre de 1543, consecuencia de las Leyes Nuevas de 1542, en reemplazo de la de Panamá, albergaba el Tribunal de justicia para todas las audiencias del Reino.

El 29 de julio de 1773, el terremoto de Santa Marta destruyó la ciudad y obligó su traslado al Valle de la Ermita, donde fue fundada en 1776 con el nombre de Nueva Guatemala, hasta hoy capital de la República de Guatemala.

Actualmente, Laa Antigua Guatemala es la capital del departamento de Sacatepéquez.

En 1979, en la Convención mundial para la conservación del patrimonio cultural, fue incluida en la lista del Patrimonio cultural de la humanidad

Más allá de su riqueza histórica y arquitectónica, la Antigua suscita en el visitante una impresión inconfundible.

Inmergida en un pasado mítico por la fantasmagoría de sus ruinas, y al mismo tiempo ciudad llena de colores y de vida, bañada en la eterna primavera de sus jardines y flores, La Antigua es una de las más conmovedoras expresiones de la unión del genio humano con una bellísima naturaleza. Es además el símbolo de un magnífico presente brotando de cada una de las piedras marcadas por el recuerdo y la historia.

Photographies de Ferrante Ferranti et Bernardino Osio.
Textes de Martha Prieto, traduction de Carole Borher.